Mañana
La travesía comienza recogiendo al pasajero en las ciudades continentales de Puerto Varas y Puerto Montt (Aeropuerto - Hotel). Emprendemos un viaje en vehículo de aproximadamente 60km hasta llegar al cruce del Canal de Chacao, canal que nos separa de la Isla Grande de Chiloé y que cruzamos en un ferry de duración 30min. Ya en Chiloé, luego de la primera experiencia en el mar, seguimos avanzando 1 1/2hr mas hasta llegar a Dalcahue, donde visitaremos la Feria artesanal, una de las más grandes e importante de la zona.
Aquí nos espera nuestro capitán y su tripulación, marinos que han heredado los conocimientos y tradiciones de los antiguos navegantes de esta región. Aquí comienza nuestra navegación a bordo de Ona, la embarcación que nos acoge e invita a recorrer los rincones de este maravilloso archipiélago.
Tarde
Después de un exquisito almuerzo a bordo, rodeados de un paisaje de centenares de embarcaciones multicolores, navegamos a San Juan, un tradicional poblado dedicado por siglos a la construcción de embarcaciones de madera. Funcionaba como lugar de reparaciones de las embarcaciones que viajaban entre Europa y América, que cruzaban entre el océano Atlántico y el Pacifico a través del Estrecho de Magallanes y los sufridos los mares del Cabo de Hornos, Golfo de Penas y Corcovado. San Juan es un pequeño pueblo lleno de memoria y su gente relata estas historias. Aquí un guía local nos lleva a recorrer los astilleros y la iglesia de madera, construida también por artesanos constructores de embarcaciones. De vuelta realizamos una caminata por los altos de San Juan y Calen.
Más tarde navegamos entre las islas hasta el poblado de Tenaún donde nuestro capitán nos enseñará a pescar de la manera tradicional, prepararemos los espineles con su carnada para la pesca e instalaremos las trampas para la centolla. Después de comida recomendamos una caminata nocturna por el pequeño pueblo y su iglesia iluminada que sirve como faro a los navegantes. Aquí tiramos ancla y pasamos la primera noche.
Mañana
Temprano por la mañana revisaremos nuestras carnadas. Si tenemos éxito podremos cocinar nuestra propia pesca. Elevamos ancla y zarpamos rumbo al Archipiélago de las Islas Chauques, conocido por sus innumerables rincones e islas.
Antes de medio día comenzamos una caminata de aproximadamente una hora y media para cruzar la isla de Mechuque, una de las más grandes del archipiélago. Atravesaremos por cerros de praderas y bosques siguiendo la huella de particulares senderos agrícolas, hasta llegar al pintoresco pueblo de Mechuque, construido en base a palafitos. Visitamos el Museo de Don Paulino, una antigua casa que cobija los recuerdos y memorias de un antiguo comerciante y navegante de la zona.
Tarde
Zarpamos nuevamente y seguimos viaje en dirección a la Isla de Añihué. En el camino pasamos la zona de pesca, donde podemos presenciar la pesca de la Sierra y cardúmenes de sardinas, además de ostras que extraen los buzos locales. Ya en Añihué, una de las islas del Archipiélago de las Chauques, nos espera unos exquisitos baños de talasoterapia. Aquí se podrán relajar en nuestras instalaciones al borde del mar. También es posible salir a navegar para reconocer las islas de los alrededores.
Después de una descansada y reponedora tarde, nuestra tripulación nos invita a una comida ancestral en un fogón huilliche, antigua construcción de los pobladores nativos. A la luz del fuego y las velas degustamos los sabores preparados en el fuego. En esta velada disfrutamos de la comida y música tradicional al mismo tiempo que aprendemos sobre la vida en las islas y su tradición de cuentos y mitos que abundan en los bosques y mar de Chiloé. Dormimos refugiados en la bahía de Añihue.
Mañana
Después del desayuno, si la marea lo permite nos bajamos para realizar una de las actividades más entretenidas: "mariscar" o recolectar mariscos cuando la marea está baja (en Chiloé la marea baja hasta 7 metros lo que permite adentrarse en el fondo marino y poder recolectar mariscos). Luego levantamos anclas y nos dirigimos rumbo a la isla de Caguach, donde 2 veces al año se celebra una de las fiestas religiosas más importantes de nuestro País: La peregrinación del Jesús de Nazareno.
Recorremos la isla y conocemos la imagen de madera del Nazareno de Caguach, traída desde Perú en 1778 y guarda una de las más importantes leyendas del archipiélago. Al almuerzo con los mariscos recolectados prepararemos un Curanto en las piedras (Una de las comidas más tradicionales y típicas de Chiloé y que consiste en cocinar los mariscos, carne ahumada y masas a base de papa, en un hoyo en la tierra con piedras calientes).
Tarde
Después de almuerzo seguimos viaje hacia la isla de Llingua, donde nos bajamos para conocer a los tejedores de canastos: mujeres y hombres que conservan el oficio de hacer sus canastos de fibras vegetales tal como se hacía en tiempos pre-colombinos. Luego navegamos a la isla de Quinchao para conocer una de las iglesias de madera construídas por los jesuitas y los artesanos constructores de embarcaciones, también conocidos como maestros de rivera a principios del s. XVIII. La Iglesia de Achao se destaca por los colores y vetas de las distintas maderas utilizadas en su construcción.
En estas construcciones se utilizaron tarugos de madera en vez de clavos metálicos, así como diferentes ensambles para unir su estructura. La importancia cultural de estas construcciones religiosas ha llevado a que catorce Iglesias de Chiloé hayan sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000. El pequeño poblado de Achao es un centro de intercambio y abastecimiento para las islas más pequeñas del archipiélago. Aquí es posible ver artesanías en materiales vegetales, además de productos de la tierra y del mar. Esta noche dormimos fondeados en Achao.
Mañana
Temprano zarpamos rumbo a la isla de Chelín, donde realizaremos una caminata pasando por su tradicional y pintoresco cementerio, visitaremos su iglesia y recorreremos sus campos. Almorzaremos anclados en la bahía de la isla de al frente, Quehui.
Tarde
Luego del almuerzo navegaremos rumbo a la localidad de Chonchi, conocida también como la cuidad de los tres pisos, por ser un pueblo construido sobre un cerro que cae al mar. Chonchi es una pequeña ciudad donde sus calles nos trasportan al pasado. Aquí degustaremos, exquisitos licores locales que mezclan frutos originarios de la zona. También visitaremos el Museo local, destacado por ser una de las casas tradicionales del pueblo. En las cercanías de Chonchi, fondeamos y pasamos la noche.
Mañana
Luego de levantarnos y tomar desayuno, saldremos a descubrir el contraste más grande de la isla: Después de conocer el Mar Interior de Chiloé conoceremos el Mar Abierto, en una excursión de día completo para adentrarnos en la costa del Pacífico a través del Parque Nacional Cucao. Luego la Reserva privada Tepuhueico, para conocer desde antiguos lavanderos de Oro, pasando por una colonia de Lobos Marinos en la Punta Pirulil, hasta una Playa de Fósiles. Todo esto acompañado de la imponente fuerza del Océano Pacífico que golpea las costas occidentales de la Isla Grande de Chiloé.
Tarde
Después de un largo día volvemos a Chonchi donde nos espera nuestra embarcación Ona, para deleitarnos una vez más con sus exquisitos sabores.
Mañana
Iniciamos una tranquila navegación por el fiordo hasta llegar a Castro, capital de la isla y centro del comercio, aquí visitaremos el mercado local, donde la gente llega desde los puntos más distantes a vender sus productos (pescados, mariscos, ahumados, verduras, quesos, entre otros), también conoceremos su feria de artesanía típica, los tradicionales palafitos y su Iglesia, reconocida por su impresionante trabajo interior de madera. Volveremos a Ona para nuestro último almuerzo y despedida.
Tarde
Por la tarde, emprenderemos rumbo de regreso al continente, Puerto Varas o Puerto Montt. (Recomendamos vuelos a las 6:00pm o más tarde).